domingo, 28 de octubre de 2018
Una realidad diferente: la concentración
martes, 9 de octubre de 2018
Tenshin Go So
"El hombre debe ponerse a la altura del Universo en cuestión de armonía, cualquier otra especie lo está desde el principio”
Más
allá de las técnicas, por encima de victoria o derrota está la armonía.
Sin embargo, estamos faltos de ella, al igual que de concentración,
pues la mente se mantiene dispersa a lo largo de toda una vida, entre
lamentos, desconciertos, teorías, complicaciones, problemas y remedios
que resultan ser los peores problemas. En lo que concierne a las artes
marciales, la falta de armonía elimina su esencia y también el arte.
La
armonía es un estado de no enfrentamiento (psicológico) que sin embargo
nos evita la derrota. El Universo siente, el hombre siente. El Universo
se mueve, el hombre se mueve. Por eso debemos movernos, hacer… en
armonía con lo que nos rodea. Pero es la verborrea mental, que no cesa,
la causa principal de desarmonía. Las palabras ocupan el mayor espacio
en la mente, pero las palabras mienten y por eso podemos abrirnos a una
realidad superior a la de las palabras: el sonido puro. Es un instante
de no decir nada, de no pensar en nada y de entregarse a fondo.
Describiré
un poco la práctica del Tenshin Go So, en la cual se utiliza la palabra
en forma de sonido primigenio. Seguramente recordaremos aquellos
primeros días en el parvulario aprendiendo lo esencial: el "a, e, i, o,
u". Pues bien, eso es lo que vamos a hacer, regresar al parvulario. Al
de la concentración y la armonía.
Se trata de entonar
las vocales A, E, I, O, empezando y acabando en AUM. Es una práctica
especial, cuyos sonidos se recogen en el ancestral Kotodama, que
significa "palabras sagradas". Sin embargo, lo sagrado no está en un
orden metafísico, sino en el instante de fusión con los elementos
naturales; eso precisa de la existencia de un mundo interior de
sensaciones vivas.
Por otra parte, antes de continuar,
veamos el significado de las vocales en el contexto espiritual. A
representa lo invisible del Cosmos. E lo creativo, I los fenómenos de la
vida y O el final del movimiento que da paso al siguiente. OM o AUM
representa el Universo infinito. Al mismo tiempo las vocales representan
a los cinco elementos.
De la misma forma se necesita
concentración, pues vocalizar, ejecutar movimientos y repetirlos
mecánicamente no sirve de nada. Así que manos a la obra...
La
condición es mantenerse relajados, escogiendo un lugar apropiado... al
aire libre, dependiendo del lugar en que uno se encuentre. Si tienes la
ocasión de subirte a un cerro, o al pico de una montaña, aprovechando
una excursión, mejor que mejor. El estómago debería estar vacío,
asimismo.
Por lo
demás, únicamente hay que pronunciar las vocales, procurando que el
aire inspirado emerja de la parte baja del abdomen (por debajo del
ombligo), por lo cual la respiración ha de ser abdominal. La
pronunciación va acompañada de los movimientos que describiré a
continuación.
Partimos de una posición erguida con los pies juntos, mirando al frente. Las manos se enlazan, igualmente al frente, de manera que la izquierda nos quede por encima de la derecha, con los pulgares recogidos. Se comienza entonando "Ummmmmmmm... Fig. 1
A continuación se separan las piernas (se desplaza el pie derecho hacia la derecha), adoptando una postura del doble de anchura de los hombros, aproximadamente, y con los pies mirando hacia fuera.
Al mismo tiempo, el tronco y la cabeza se inclinan hacia atrás, mirando al cielo. Los brazos se separan hacia los lados y las palmas de las manos miran también al cielo. Fig. 2
Vocaliza el sonido: "Aaaaaaaaa...", de forma que su cadencia se alargue hasta el final del movimiento siguiente. La postura y la mirada se mantienen igual, pero los brazos ascienden trazando un círculo de fuera a adentro. Fig. 3
Aquí finaliza la primera vocalización. Acto seguido, el tronco se endereza, y se hacen descender los brazos, de manera que el círculo trazado es ahora de dentro a fuera. Se vocaliza: "Eeeeeeeee...". Fig. 4
Acto seguido, los brazos regresan al frente, formando con las manos un triángulo, juntando los índices y los pulgares. Fig. 5
Manteniendo la misma posición en las manos, se asciende frontalmente, de manera que el triángulo apunte al cielo volviendo a inclinar el tronco hacia atrás, y mirando al cielo. Se vocaliza: "Iiiiiiiii...". Fig. 6
Después se traza un círculo, de dentro a fuera, que desciende para luego ascender de frente con las manos juntas, por encima de la cabeza, como sosteniendo algo en ellas. Se vocaliza. "Ooooooooo...". Fig. 7 y 8
Se recoge la pierna y se juntan los pies, retornando a la postura inicial, entonando "Aummmmmmmm...". Fig. 9
Nota: las manos han de permanecer abiertas, con los dedos separados, excepto en los pasos 1 y 9, en los cuales se mantienen abiertas, pero los dedos juntos. Por último se repite el proceso entre tres y cinco veces.
En resumen, que uno grita al Universo y este le devuelve el eco, lo que supone mantener una relación sin igual. Sin embargo, la vía de comunicación es el interior; se da el caso de que el ser humano ha llegado a desconectarse de su interior, sustituyéndolo por otro externo, construido y contaminado. ¿A quién escucha uno? A sus voces compulsivas, a las de los demás, en un vivir de trivialidad y repetición.
Ver el video para apreciar mejor los detalles:
viernes, 5 de octubre de 2018
La estructura del conflicto
domingo, 30 de septiembre de 2018
Sakki, ki mortífero
Igualmente ha de tenerse presente lo aprendido sobre la mirada, me-zen, puesto que el sakki se puede percibir en ella. Quienes me han conocido en combate dicen que tengo una mirada mortífera, pero les digo que no se han fijado en que también tengo una mirada dulce. Pero otros sí se han fijado, todo depende de la situación.
Del mismo modo, cortar el ki o hacer perder el ki del oponente requiere, por parte uno, de un ki decisivo, tanto que resulte mortífero, lo que no significa asesino ni violento. Si recordamos lo que conté de los motoristas que me rodearon, fue precisamente el sakki lo que los paralizó y evitó una pelea. Añado aquí que un testigo presencial sintió miedo.
En otra ocasión, estaba con un par de amigos en un bar; recuerdo que fui al lavabo y al salir vi que un grupo de camorristas estaba burlándose de uno de mis amigos, quien era un poco flojo de moral. Le dije que no hiciera caso, pero ellos continuaron con sus burlas, pidiéndole que se acercaran para estirarle de las orejas. Entonces dije en voz alta: «iré yo la próxima vez que te molesten». Eran seis, pero huyeron a toda prisa.

No se entiende fácilmente este fenómeno, porque en realidad lo que ellos buscaban era una reacción vulgar, más o menos violenta, pero ahora sé que se encontraron con un ki mortífero que no esperaban. Lo percibieron en mi mirada y al mismo tiempo en mi calma. Les corté su ki y se les hice perder.
Cualquiera percibe el sakki de un oponente —son pocos los que lo poseen—, pero es aconsejable aprender si uno mismo lo posee. Eso no debe de confundirse con enojo, antipatía, ni bravuconería. Lo esencial a tener es cuenta es que nos enfrentamos al sakki del oponente antes que a él mismo y viceversa. Si uno tiene delante a un criminal o a un cobarde ratero, eso no quiere decir que posean sakki. Tampoco el oponente iracundo, por lo tanto tenemos que saber a qué nos enfrentamos. De nosotros mismos hemos de procurar, como he dicho, conciliar todo lo que se halle en el interior.
Sakki, ki mortífero es un apartado que pertenece al capítulo "Renovar la vía" de "La táctica sin táctica, La quintaesencia de las artes marciales".
martes, 4 de septiembre de 2018
El hara y la estabilidad


Es alguien que no necesita buscar la estabilidad que ya expresa su cuerpo y que se refleja en su estado mental, sin ir contra las fluctuaciones. Si el plexo se siente suave, eso indica que el diafragma cede, es elástico, y eso permite una respiración profunda. Si no es así se nota tensión en el plexo solar, así como el estado de intranquilidad al que me he referido.
Temas relacionados: Katsugen Undo, la práctica que restablece la salud y la serenidad/Taiheki, el dilema del comportamiento humano/La táctica sin táctica, la quintaesencia de las artes marciales.






